Letras de Domingo

Llevo días pensando en lo que siento, intentando darle forma a este mar emocional que, sin duda alguna, tiene mareas altas, bajas y algunos tsunamis.
El sin lugar en un mundo lleno de historias en las que no te reconoces, a las que no pertenecen tus recuerdos ni tus afectos.
La vulnerabilidad total y allí estoy, de frente a ese paisaje lleno de descubrimientos maravillosos, como la nieve que cae o las palabras de ese idioma que quizá hablaron mis ancestros, y la ausencia, una ausencia cotidiana de tu gente, tu familia: la mamá que consiente a los nietos, el abuelo que se derrite y se convierte en el dragón de los cuentos infantiles, el reconocimiento de tu saber hacer profesional de tus colegas y compañeros; ausencias todas que no tienen salida ni entrada, solo están allí, como el cartel de la autopista que indica dónde estás.
Nos movemos sin parar, tejemos historias pequeñitas para apropiarnos de alguna calle, de algún parque, de alguna imagen, quizá un amor real y sincero… uno puede llegar a ser todo lo que encuentre y entonces te haces de papel bajo la lluvia, presa, como mis dedos de los pies ante este frío que parece infinito…
grito…
lloro…
río…
me desvanezco y me reconozco entonces en tantos vacíos como migrantes me cruzo en el camino… nos empeñamos en no perdernos del todo; bueno… algunos se pierden sin darse cuenta, esos necesitan pastillas para dormir.
Ideas locas, esfuerzos insostenibles que sostenemos uno y otro y otro año más, sostenernos sosteniendo sin ser sostenidas por nadie más.
Pero aquí estamos, construyendo esa identidad nueva sin saber que lo hacemos.
En este punto decido ir con
Cuidado
Amoroso a mí misma para
Lograr reconocerme, pertenecer-siendo
Migrante, mirándome, porque
Aquí también soy,
aunque no lo entienda…
aunque no lo crea…
Incluso, aunque no lo sienta.
Confieso que leer sobre las mujeres y la historia de este nuevo territorio que habito, me ayuda a ser-sentir un poco más cerca, quizá más mía, este otro lado de una historia que tiene acento navarro pero sabor venezolano, o viceversa.
En todo caso, voy aprendiendo a saborearme sin comparar, porque simplemente aquí la mar, las frutas y el amor no saben igual, pero tienen sabor.
Poeta Saraí (con acento en la í)
Pamplona, Navarra
08/02/2026

Deja un comentario