Volvieron las letras de domingo

Hace 3 meses que no escribía en este espacio, y la razón es maravillosa: estuve compartiendo con mi madre y su pareja (el negro por cariño) durante estos 3 meses, en los que los domingos eran con sabor a comida de mamá, de paseos para re-conocer la ciudad, ahora con la mirada nueva de quien se siente cerca de casa a pesar de los kilómetros que físicamente aún me separan de “allá”.
Volver a los sabores de la infancia y los recuerdos traidos desde el corazón del hogar, me permitieron mirar cómo las cosas cambian, pude llenar de recuerdos una ciudad en donde no estaban los de siempre, los que más amo… y eso cambia mucho la forma de estar “aquí”.
Descubrí que es posible sentirse a gusto incluso en un lugar al que no perteneces, o al menos no del todo, no en esta vida al menos; porque apropiarse resulta más sencillo si llenas de sentido las nuevas calles, si las transitas al lado de quien amas y si lo haces a su ritmo.
Mi calle por ejemplo, es maravillosa ahora que la caminé lento, con calma y junto a mi mamá y mis tres hijos, descubrí que es parte de mi hogar y que se extiende a una ciudad que nos ha arropado cuando no teníamos a donde llegar. Mi calle ahora que mamá se regresó a la gran patria, se ve distinta, sin duda me gusta mucho más porque se que mi mamá la habitó tanto como yo y que ya sabe de qué le hablo cuando le cuento de la vecina que nos mira de lejos o del pino que nos abre la mirada a la ciudad donde nació el abuelo.
Ahora, aunque muchos me sigan diciendo que no soy de aquí y que regrese allá, yo me siento más de aquí, incluso teniendo muchas más razones para amar a todo lo que fui y tengo allá.
Estoy aquí y por ahora sé que es dónde debo y quiero estar… sí quiero, ahora puedo decir que sí quiero estar… quiero hablar con la prima de mi abuelo, quiero conocer a la enfermera que lleva el mismo apellido que llevo yo, quiero caminar descalza por las tierras humedas del norte de la navarra que una vez fue la casa de mi abuelo, vibrar con los cambios de estación y enamorarme otra vez.
Porque el amor es así:
se esconde en cualquier rincón
a veces por aquí
otras por allá
juega sucio, sí
pero también juega con verdad
te enseña
te arma y desarma
aleja y acerca
sin importar los metros y los kilómetros
siempre sabe jugar .
Mi amor renace
justo cuando se termina la primavera,
será porque es latino
y ama el calor del sol
la sal del mar (si es caribe mejor)
pero sal al fin
de nuestros cuerpos sudando
aunque estemos
yo aquí
y tú por allá.
Poeta Saraí
Saraí Pérez Aquerreta
Domingo 07 de junio 2026
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